Ha estrenado su segunda película en Venecia, fuera de competición, pero con buenas críticas de Boyero. Así que desempolvé esta peli, que tenía guardada con pereza de verla porque había leído que era una copia del caso Madeleine. Boyero me despertó la curiosidad hablando de un caso de pederastia, algo más que un simple caso de una niña desaparecida. Y todo mejoró cuando vie le cartel y supe que el guión está basado en una novela del mismo escritor que Mystic River, gran película, sin duda. Affleck está lejos de ser tan buen realizador pero hace un correcto trabajo, aunque ayudaría no tener actores de renombre para que las sorpresas se mantengan como tal: todo el mundo sabe que si aparecen Morgan Freeman y Edd Harris no es para un papel secundario de dos frases sino porque van a tener un peso específico en la trama.
Más alla de eso blog de cine tiene un comentario muy apropiado sobre las actuaciones, con el que me muestro totalmente de acuerdo. Pero me gusta darle una vuelta más a las pelis que me dicen algo, y en esta el dilema moral que se plantea me parece lo mas reseñable: ¿quién decide con quién debe estar una menor? Al protagonista le mueve una pulsión religiosa-moral-católica: defiende que la niña debe estar con su madre, a pesar de ser descuidada, cocainómana, algo alcohólica. A su alrededor ven que con otra familia tendrá más oportunidades, irá al colegio, probablemente a la universidad. Y ahí es donde surge un dilema que USA, y ahora por aquí, me parece que no se enfoca adecuadamente: ¿debe lo privado ser público? Si un Estado es fuerte, dando mayor participación a la ciudadanía, priorizando la sanidad y la escuela públicas, por ejemplo, que crezcas en un determinado ambiente es un handicap, pero no debería ser excluyente. Frente a esto hay quien pide una menor participación del Estado, donde cada uno reciba lo que puede pagar. En este caso las clases bajas no tendrían derecho a tener hijos, porque traerían desgraciados al mundo, niños sin esperanza, sin atención sanitaria, sin posibilidades de cambio social, con un coste social elevado, porque están destinados al desempleo y a la marginación social en la mayoría de los casos. ¿Eso justificaría el robo de niños para que crezcan en familias “decentes”? ¿Este tipo de argumento no suena “raro”?, ¿no suena al robo de miles de niños en la dictadura argentina, a los robos no investigados de la dictadura española?
Lo que me parece más curioso de la trama es que la misma gente que justifica la pena de muerte es quien justifica el robo de niños. No está mal, para una primera película.


