Desde un pequeño lugar del mundo











Basada en una novela de Claudia Pineiro nos narra la historia de cuatro matrimonios, vecinos de una acomodada zona residencial. La historia transcurre durante el corralito y nos muestra el deterioro del sistema: lo obvio, las clases bajas tomando las calles, y por otro lado cómo los que creen estar en la cima del sistema son una parte más del engranaje. La historia es lo sifucientemente buena como para tener al meor Sbaraglia, hacía tiempo que no lo veía tan a gusto en un papel, o quizá sea que la conexión con el director saque lo mejor de él. Alterio sigue empeñado en perpetuar el papel de tonto perdedor, espero que pronto le den otro papel y volvamos a ver al actorazo que esconde en su interior. De Juan Diego Botto ni hablamos, intenta dar siempre una transcendencia a sus personajes algo desmedida. Echarri, como siempre, estupendo, hay actores que sabes que nunca van a fallar. En cuanto al resto del elenco destaco al hijo de Sbaraglia, del que estoy segura tiene mayor protagonismo en el libro. Quizá esa sea una de las partes en que la peli quede algo más floja, nos presenta un mundo ideal cubierto de apariencias en el que el fondo es más oscuro del que le gustaría a los protagonistas, excepto quienes terminan huyendo de todo esto, que son más normales, más como se supone que las familias son, con discusiones abiertas, hablando de los problema en la mesa a la hora de cenar, con un adolescente díscolo, una madre mojigata y un padre simpaticón. La estampa es necesaria para establecer el contraste entre las cuatro parejas, aunque me faltan los matices que seguro que aporta la novela.

Aún así, os la recomiendo.



Guión sin sorpresas a pesar de la intención, y por si acaso había alguna duda, el propio cartel de la película nos da la clave, absolutamente innecesario, por otro lado. No queda clara la trama por la que comienza todo, ese oscuro pasado de trepa por un puesto en el que una mujer sexy parece ser la clave, que no sería mal comienzo si de verdad fuera una historia negra de ambición y asesinato, tración y locura. Desde el primer moemento, nos da excesivos detalles para saberlo, el personaje de Solá es ese lado ocuro que anda dormido en la mediocre y gris vida de Sbaraglia, esa réplica que hará que cambie su personalidad, suponemos que en algún momento fue, y le convierta en el tiburón de los negocios que realmente quiere ser y parece que no se atreve. El personaje de la amorosa mujer, psicóloga argentina, y con un desdoblemiento de la personalidad en casa, paradoja floja, termina siendo realmente fácil dejarla fuera de sitio con un argumento manido sobre la controladora esposa cuando debe estar claro que el muchacho desbaría y que debería haber sacado su profesionalidad en ese momento, una mujer inteligente al lado de un ejecutivo agresivo.

En fin, otra peli para olvidar



{febrero 14, 2009}   El rey de la montaña
Se nos da muy bien los dramas corales en el cine español. Últimamente también las de miedo. Por supuesto hacemos comedias con un humor muy nuestro. Y estas de suspense clásico se quedan en un no sé, que de tan clásico el final no resulta del todo sorprendente, aunque me haya gustado la puesta en escena, el ritmo, las actuaciones y un par de detalles dle final. Hay dos póster que anuncian la película, en éste que os muestro se ve el desarrollo de la trama, en el otro se avanza el final. De todas formas la recomiendo, porque me ha resultado muy entrentenida y tiene muy buena imagen. No pasará como obra maestra pero sí es muy visible.



{febrero 2, 2009}   Oculto. Antonio Hernández
Después de En la ciudad sin límites, qué sí que me parece que sea una película que merezca la pena, Antonio Hernández se enreda en un thriller psicológico, donde mucho misterio y tensión no hay aparte de un par de imágenes tomadas de las millonésimas pelis de terror y que sabemos que asustan: una vieja llena de sangre en el pasillo de un hotel que te persigue, sin duda acojona. Suspense tampoco es que haya mucho, si se ve desde la mitad de la peli que uno de los personajes está intentando volver loco al otro. El personaje de Sbaraglia podría no existir, menos mal que nos regalan un plano de él desnudo, eso levanta la peli. Me imagino que en el mismo sentido habrá quien agradezca la secuencia de Angie Cepeda desnuda por Madrid.


{enero 30, 2009}   Concursante. Rodrigo Cortés
Dentro del ciclo Sbaraglia llegamos a Concursante, más que una película una fábula sobre cómo funciona la economía, lo atrapados que estamos y, sin duda, nos explica, muy elementalmente, el lío que el que parece que andamos metidos.
La historia nos remite a El club de la lucha, otra película antisistema, pero con un final más moralizante, y por lo tanto descorazonador. Ésta nace como comedia ácida, la estadounidense como thriller con final sorpresa y con una ideológia más marcadamente anárquica.
Martín es un profesor asociado en la universidad, con un sueldo que no le permite mantener el increible premio que le ha tocado, tres millones de euros en cosas, no en efectivo. Pero las cosas cuesta mantenerlas, y hay que pagar impuestos, el círculo en el que se mete es insalvable, el final, esperable, sobre todo si terminas pecando de codicia.
Viéndola puedes preguntarte cómo es posible que un profesor de Historia de Economía no sepa lo más básico de la economía, que se lo tengan que explicar como un niño pequeño. También me pregunto cómo es posible que gente con másters en las mejores universidades del mundo hayan dejado derrumbarse el sistema económico mundial, cómo es posible que los mayores bancos del mundo lleguen a quebrar.
El final es desalentador: Chete Lera recomienda pillar el dinero y correr, lo que sea, antes de que el sistema te debore, pero el personaje de Sbaraglia está cegado por el estrés, no parece que piense con claridad, ni es una peli de bandidos con sangre fría que terminan dando un golpe magistral y se ríen del sistema. Ésta es una comedia ácida de un pobre desgraciado al que le ha tocado la lotería y el sistema termina deborándole.
La estética de la película es peculiar, unos colores oscuros, fotos fijas y un rimo de spot televisivo. Os dejo un vídeo sobre por qué los préstamos no son más que el timo de la estampita.


{enero 28, 2009}   Utopía. Maria Ripoll
Dirigió este peli tres años antes de su magnífica Tu vida en 65 minutos, en el 2003. Y aquí sí se puede hablar de oficio, no es sólo poder tener una cámara en las manos y filmar una historia, es controlar los colores, la música, el sonido ambiente, la trama y la interpretación de los personajes.
La historia: Adrián es un muchacho huérfano que tiene la cualidad de ver el futuro. Es recogido por una organización que trabaja para proteger a aquellas personas que serán especiales, por algún motivo, Utopía, el no lugar, el no es todavía, con todo el peso que conlleva el adverbio. Piensa que el futuro no se puede cambiar, que su cualidad más que un don es una maldición. Ángela es a quien debe proteger, de unos guerrilleros, mafiosos, que la persiguen, y de unos detectives que han de llevarla con su madre.
Los detalles: los juegos de miradas, Adrian ve más allá que el resto, ve el futuro; el detective que los persigue es ciego, pero ve más que los personajes que le rodean, percibe los detalles.
Los actores: todos y cada uno de ellos estupendos, Ripoll me parece una de las mejores directoras de actores de este país, sacanado lo mejor de cada uno, pero también eligiendo un elenco de primera fial, Sbaraglia de nuevo con Alterio, Fele Martínez haciendo un secundario que se hace notar, y la voz, siempre seductora y personalísima, de Nawja.
Todo ello en una trama de persecución e intriga con un marcado toque estadounidense. Sin la menor duda prefiero ver este tipo de película española a las innumerables e infumables pelis extranjeras que nos venden como “buenas” porque qué otra cosa van a decir.


{enero 27, 2009}   Tango Feroz. Marcelo Piñeyro
En todas las webs consultadas me aparece esta peli como del año 93, Caballos Salvajes del 95. Personalmente me parece que sus caras no corresponden a tan breve espacio de tiempo, ni la de los actores jóvenes, Cecilia Dopazo y Fernán Miras comparten reparto, ni la de actores más veteranos, Héctor Alterio hace un secundario en ésta también.
En cualquier caso tenemos al mismo director y una historia parecida, un canto a la libertad individual frente al sistema, en este caso mucho mejor narrada, a través del personaje de Tango, un rockero que tiene claro que no se vende. Pero el sistema puede con él, primero encarcelándolo, después internándolo en un manicomio.
Fernán Miras encarna a Tango, Sbaraglia a su mejor amigo, que acaba cediendo a los requerimientos de la vida, dejar sus sueños aparcados y asirse a la realidad, a ser un simple director de publicidad, ganado dinero y teniendo una vida cómoda. Piñeyro aprovecha la historia de este rebelde para criticar aquella generación de sueños que acabaron vendiéndose por una vida cómoda.


¿Os acordáis, aquellos que tengáis cierta edad, claro, de un espacio en televisión española que se llamaba Cine Club? Para los que no se acuerden o no tengan ni pajolera idea de qué hablo hubo una época en las que sólo teníamos dos canales, y la tele era otra cosa. Supongo que también existieron programas chungos, pero tuvimos la suerte de que, por las noches, nos ponían pelis antiguas, y en versión original. Pudimos disfrutar del cine cuando se despierta la inocencia y dan un poco igual los efectos especiales porque lo importante es la historia, que te sorprenda, que te cautive. Era una época en la que se programaban ciclos, de direcores, de actores, o de parejas de actores… y las veíamos. Luego vino el programa de Garci, que programaba pelis que le molaban a él, así que de vez en cuando veías alguna, siempre y cuando te gustasen las pelis de boxeadores y estuvieras dispuesto a soportar los comentarios de Prada y compañía, pocas mujeres fueron a esas tertulias cargadas de humo de tabaco. Ahora el único programa que mantiene ese espíritu es Versión Española, que comenzó como el único que no hacía pausas publicitarias, lástima que se haya desvirtuado y no puedas ver una peli sin cortes y en condiciones.
En ese contexto, ya me voy alargando demasiado, pusieron el otro día Concursante, una buena peli con Leonardo Sbaraglia y pensé que con lo joven que es este actor está teniendo una trayectoria más que interesante. Recuerdo haberle visto jovencísimo en Tango Feroz, de haber disfrutado del binomio con Eduardo Noriega en Plata Quemada, y desde entonces una selección de buenos títulos me han remitido a él en varias ocasiones: Intacto, Utopía, Concursante, En la ciudad sin límites… Y pensé que si ya no iba a poder disfrutar de esos estupendos ciclos en los que podías analizar, aprender y disfrutar de toda la carrera profesional de un actor, con sus aciertos y desaciertos, lo suyo era montárselo en casa que para eso está internet.
Llegado a este punto elijo Caballos Salvajes, de 1995, como primera peli del ciclo Sbaraglia, una peli mediocre, con demasiado peso de Thelma y Lousie (1991) y con unos títulos de créditos muy almodovarianos. Nos cuenta la historia de dos hombres que, a su manera, viven ese momento de libertad intensa que sólo se puede producir en una road movie cuando unos mafiosos asesinos te persiguen por un dinero que has cogido por error. Muy del momento, ¿verdad? Simpática, con toques de humor, con actores argentinos de primera fila, Lupi haciendo una breve escena, muy Lupi él, y con Héctor Alterio y Sabaraglia en los personajes principales. Supongo que en su momento emocionó algún que otro espectador, pero hoy en día el insert en el que se ven avanzar unos jeeps con gente armada como forma de explicar que Alterio muera de un tiro y así dar sentido a la moralina de la peli parece sacado de un film de Ed Wood. Y sin comentarios sobre las imágenes finales, unos preciosos caballos salvajes que justifican el título, corriendo en libertad y llenos de vida, mu´bonito.


etcétera
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