Desde un pequeño lugar del mundo











El subtítulo de “A cock and bull story” le viene que ni pintao. Winterbottom elige esta vez la adaptación de una novela infilmable: nueve volúmenes sobre una historia que no avanza, el protagonista comienza a narrar su nacimiento, pero numerosas disgresiones sobre los distintos personajes terminan por convertir, sólo su nacimiento, en nueve, digo nueve, volúmenes. ¿Qué hacer para adaptar semejante caos? Pues… “a cock and bull story”, que no quiere decir exactamente una historia con un gallo (o poya dependiendo de la acepción, que es la que escogen en el film) y un toro, más bien algo sin pies ni cabeza, lo que se convierte en una excusa para hablar de cine, del rodaje, de los problemas que surgen durante el mismo, las relaciones personales del equipo, la financiación, los cambios de guión de última hora, el montaje final, los resultados… todo ello a través de la mirada de Steve Coogan.
Con este film volvemos a tener al genial director de 24 hours party people, con un brillante par de actores que nos dejan dos de las escenas más divertidas de la película: el comienzo y el final. Me encantaría colgarlas, pero no las he encontrado en la red, así que aquí van otras dos escenas:

Tristram Shandy: A Cock and Bull Story – A Comedy, Not A Pantomime

Y Steve Coogan preparando la escena, que también está en la película, claro:

Simplemente, una locura de película.



Winterbottom es uno de los directores de trayectoria más prolífica y absolutamente incasificable. No es un director de dramas profundos, o de películas de acción, o de compromiso político, o comedias costumbristas, pero todo lo que hace tiene un sello personal, una cámara en primeros planos con un ligero movimiento, unas escenas dramáticas sin música de fondo, sin melodrama, con realismo y a la vez contenidas. En eso se le notá que es inglés. Y en cada película explora algo nuevo.
En esta vemos al Winterbottom dramático, con una estoria sobre un periodista desaparecido en Pakistán, al poco del atentado de las Torres Gemelas. La investigación llevada a cabo para encontrarle es la base de la trama, pero no tanto como thriller, y no tanto como el drama de la esposa que espera noticias y a la que se le paraliza la vida. No explora los métodos en los interrogatorios que debe de utilizar la policía de Pakistán, aunque aparecen presos mojados no aparecen electrodos o métodos de tortura. Lo que sí parece interesante es la estructura con la que han elaborado el plan los secuestradores: cada uno sabe su parte, y cuanto menos sepa menos contará a la policía, de esa manera se alarga la investigación, salen pistas que llevan a callejones sin salida. Quizá lo peor de la película sea el peinado de Angelina Jolie, no se mueve ni en los flashback, ni cuando llora, ni na: una peluca que le queda muy mona y que no han variado en los meses de rodaje.
No me parece la mejor película de este buen hombre, pero es interesante.



{abril 11, 2009}   Genova. Michael Winterbottom
Winterbottom nos sorprendió con 24 hours party people, divertida historia de la Factory Records y el Manchester sound. 9 Songs fue decepcionante, al fin y al cabo insertar clips de canciones enteras de Franz Ferdinand es lo único que convence al público para quedarse en la sala. Con estos antecedentes no me cabe la más mínima duda que habrá buena banda sonora, que la hay, con un par de canciones de pop italiano muy interesantes. Por lo demás estamos ante una película que nos habla de la pérdida. El viaje a Génova surge por la necesidad de un nuevo comienzo, tras la muerte de la madre-esposa de la familia. La ciudad se muestra como un laberinto donde la famila tiene que reubicarse para seguir con sus vidas, un interesante planteamineto que se le queda algo soso.


Si unir cine y literatura suele se complicado y pocas pelis han surgido, no ya que superen, tan sólo que igualen al original, llevar la música al cine es más que un riesgo. O bien haces un musical, como Qu adrophenia, plasmando un sólo estilo, o haces un documental. Winterbotton se atrevió enésta a juntarlo todo, el tono documental, la ficción, la leyenda, la historia, la música, en una obra de las que considero imprescindible, por lo que lleva de historia del rock y por el tono cómico, con ese típico sentido del humor británico tan inteligente, tan divertido. El formato engancha; el argumento, excelente; los personajes secundarios son complejos, que no es escape el cartero; la banda sonora, por supuesto; y el narrador, una actuación de Steve Coogan que consigue calcar o incluso superar al personaje que interpreta, Toni Wilson, la mente preclara que hizo un contrato a Happy Mondays después de que perdieran una guerra de bandas en su club. Eso es visión de futuro.
Aquí os dejo un vídeo de su programa en Granada TV, entrevistando a The Smiths. De la peli no os pongo nada porque la tenéis que ver. Y de este elemento hay más cosillas en You Tube. Qué bonita es la era digital, en vez de tragar los bodrios de Telemadrid podemos recuperar a estos tipos, ¿no es genial?


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