Sorprendente película sobre las posibles vidas de un indivíduo que desde su vejez nos cuenta una fábula, lo importante que puede llegar a ser una decisión tomada en un momento, en un segundo y que cualquier detalle nos puede llevar a vivir toda una vida de manera totalmente distinta. Con un montaje que recuerda a Eternal Sunshine of Spotless Mind, un juego narrativo basado en el montaje y en ir haciendo con la historia se construya sola. Estupenda actuación del protagonista de Requiem for a Dream, que recibió premio en Sitges por el maquillaje que lleva en su papel de anciano, y que interpreta varios vidas del mismo personaje, media docena de historias, por lo menos, y sin saber cuál es la verdadera. Una mezcla de ciencia-ficción y drama romántico con un montón de actores conocidos, entre los que destaca Sara Polley.
Me gustan las películas románticas que no acaban en boda, dentro de lo poco romántico que hay que un adicto al porno te persiga después de haber acabado como actriz porno en su productora favorita. El planteamiento es divertido y original. Sin ser la película con la que más me haya reido en la temporada sí es visible y rescatable. Eso sí, está dentro de la moda de falso documental o película grabada al hombro simulando que se está grabando una película, con un rollo un poco meta-film que termina siendo cansino. A veces el intento de ser original termina por ser repetitivo.
Estrenarron esta peli sólo en el Cine Doré, era mi primer año de facultad. Después de la peli hubo una charla con el director y yo comencé a comprender de verdad el significado de la palabra pedante, no por el director, por los asistentes. Y como siempre una escena que me impactó lo suficiente como para seguir recordándola:
Arriesgada película del brasileño Fernando Meirelles, director de Ciudade de Deus, The Constant Gardener, también basadas en novelas. Una epidemia de ceguera blanca hace que se paralice una sociedad. Un resumen corto que esconde mucho más. Saramago nos presenta una fábula sobre lo que es realmente ver y, obvio, es una fábula que no podía quedar ajena al mundo del cine donde la visión se convierte en obsesión: desde Buñuel y su corte en el ojo como metáfora del surrealismo, Polanski y su pianista siendo testigo de la historia, más como observador que como protagonista, Hitchkock y su Ventana indiscreta, el ciego director de cine de Almodóvar o, en un tono más humoristico, director ciego que rueda como puede y termina siendo un éxito en Europa de Woody Allen.Y me parece arriesgada porque lo que nos muestra Saramago es bastante desagradabe como para verlo, la condición del ser humano, su vileza, su mezquindad, lo que es capaz de descomponer, cómo sería capaz de destruirse así mismo. No sé qué me ha resultado más clautrofófico. si la novela o la película. Y aunque el tipo de lenguaje sea distinto y la novela merezca leerse por sí misma, la película no la desmerece nada. Es una adaptación a la altura.



