Desde un pequeño lugar del mundo











{agosto 20, 2010}   Drag me to hell. Sam Raimi

De todos es sabido el sentido, negro, muy negro y un poco gore, de humor de este cinesta. La pobre chica tiene tres días para quitarse una maldición de encima, pero ¿quién hubiese prorrogado la hipoteca a esa vieja bruja tan fea, tan desagradable, con esas uñas y esa dentadura postiza? Si es que iba pidiendo a gritos quitársela de encima, qué asco de mujer. Pero ya sabéis que me gusta sacar interpretaciones a todo tipo de imágenes y aquí no puedo evitar tener una visión feminista de toda la historia: la prota aplasta a una tradición fea y asquerosa, actúa de forma ambiciosa para subir en un mundo laboral lleno de mediocres pelotas, salva la situación ella sola, enfrentándose a sus miedos, porque el maromo con el que está sólo sirve para pagar las cuentas y… ahí está el error, al final el maromo le va a ofrecer un anillo de compromiso, y todos sabemos que lo iba a aceptar, iba a caer en la misma tradición de la que se estaba librando. De ahí el final, a parte de un poco de moralina de que ella en realidad había actuado mal con la vieja, pero ¿a quién le importa eso? Se puede vivir con ciertos errores, pero otros se pagan caros. Sin duda Raimi no está muy a favor de las bodas. Por eso me gusta este tipo.



etcétera
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