Desde un pequeño lugar del mundo











{septiembre 11, 2010}   Villa Amalia. Benoit Jaqcuot

Es un film interesante, como todo cine francés, de ritmo lento, claro, y que no puede dejarnos indiferente. Sé que a espectadores acostumbrados a otros ritmos este tipo de película les cuesta, les aburre y no entienden ni papa. Así que a priori es un reto, siempre, ver una peli de estas características, donde no se va a explicar las pulsiones de los personajes.

La cámara sigue sistemáticamente a la protagonista desde atrás, nos enseña su espalda, la seguimos. No observamos su rostro, excepto en las escenas con diálogos. Es un personaje que se aleja, ¿de qué? ¿qué es lo que no le gusta de su vida?: es una pianista de éxito, ha grabado varios discos, tiene una gira proyectada, un marido que la engaña, pero que la quiere; una buena casa y dinero. Pero no es una película sobre el drama de una mujer al descubrir que su marido la engaña. De repente ella tiene muy claro que ése no es su lugar en el mundo. Y al final me da la sensación de que es una película sobre nuestra búsqueda de un lugar en el mundo; o quizá una búsqueda a la desaparición, desde una perspectiva más del siglo XXI. Vila-Matas habrá disfrutado esta película, donde ella no quiere ser encontrada, deja de tener contacto con nadie que la pueda reconocer, desaparece. Y esto me lleva a una nueva reflexión, a un pensamiento transversal algo difuso pero sobre el que no paro de darle vueltas: si la primera búsqueda del artista es el reconocimeinto social, ¿por qué de un tiempo a esta parte cada vez más son las voces que hablan de la desaparición? Joy Division con Disappear; Radiohead con How to disappear complety?; The Stroks cantan I wanna be forgotten; Los Planetas versionean a Joy Division; la obsesión de Vila-Matas es de sobra conocida; Pynchon no aparece en prensa, no hay fotos de él…

Me pregunto, entonces, si desaparecer es otra de las características de este postmodernismo que nos ha tocado vivir y que nadie sabe qué significa.



Dos películas, con muy poco tiempo de producción entre ellas, sobre la guerra en África. Más concretamente Blood Diamond transcurre en Sierra Leona, exportadora de diamantes por los que se mata y se muere. País vecino es Liberia, sin diamantes pero el mayor exportador de diamantes ilegales provinientes del país vecino. Las dos nos muestran la crudeza de la situación allí, con la diferencia que en la estadounidense el protagonista no deja de ser blanco, guapo y taquillero, desarrolla una peli de aventuras donde el honrado pescador salva a su familia y, a pesar del tufillo a denuncia, todos sabemos que el discurso de Jennifer Connelly es tan falso con un billete de 2e: la gente no deja de comprar diamantes, ni zapatillas Nike, ni de ir al Mcdonalds, ni de tener móvil, ni de consumir productos Nestle a pesar de las noticias que nos llegan de que estas empresas se benefician de la pobreza, la guerra, los niños, la explotación… Así que, a pesar de su relativa crudeza, de mostrarnos como drogan a niños con heroína para que maten por una causa a la que son ajenos, me ha impactado infinitamente más esta modesta coproducción belga-francesa-liberiana. La cámara sigue a dos personajes, me imagino que son todos actores no profesionales, un soldado rebelde y una niña de la ciudad. Y el resultado es terriblemente desgarrador. Sin un argumento dramático más allá de seguirles en su viaje hacia ninguna parte, sin que se sepa por qué se lucha más allá de consignas-clichés que no dicen nada, más allá de convivir con una violencia que lo inunda todo y que termina siendo su forma natural de relacionarse, el amor se confunde con violación y el futuro no existe.


{mayo 7, 2009}   Entre les murs
No sé qué es lo que está pasando con la educación en este país. Recuerdo que una vez presumíamos de tener mejor nivel que en Estados Unidos, y que nuestra sanidad era una de las mejores de Europa, nuestro paro era alto y nuestro déficit público altísimo. Ahora nuestra sanidad pública es un asco pero queremos entrar en el grupo de los 20. Quizá por eso nuestra educación también sea un asco. Da que pensar que mis padres, hijos de una guerra, sin muchas posibilidades, hayan hecho con su esfuerzo una sociedad mejor que la que estamos construyendo los hijos de la transición. Últimamente he oído que la labor de los padres es muy dura porque requiere mucho esfuerzo, tiempo, que no disponemos con estos trabajos de mierda, y que cansa. Qué quieren que les diga: nos concienciamos de no tener perros si no somos capaces de sacarle a pasear, por su bien, pero tenemos hijos. Obviamente yo no tengo, no conozco ninguna persona que se atreva a decir en voz alta que se equivocó teniendo hijos, que es demasiado. Al fin y al cabo no son perros, no los puedes abandonar.

La película nos plantea la situación que está viviendo Francia en un barrio de integración, lo que nos está pasando ahora en muchos barrios y pueblos. Sin duda el punto de partida es distinto: conozco pocos profesores que entiendan que los hijos de emigrantes no están de paso, que no hay que excluirles y que no les debemos considerar una carga. Pero tampoco conozco muchos padres que vayan a pedirle al profesor que suba el nivel de la clase. Sin duda estamos ante un tema complejo donde a todos nos gusta tener razón y donde es muy difícil ser objetivos. ¿Expulsar a alguien de un colegio es una opción?



{abril 1, 2009}   Julia. Erick Zonca
Pruducida por Canal + y del director de La vida soñada de los ángeles, aunque esté rodada en inglés y en territorio USA creo que podemos decir que es una película muy francesa, de acción muy lenta y que se centra en la evolución de los personajes, porque la trama tampoco da para las dos horas largas que dura la película.
Julia es una alcohólica que no sé da cuenta del problema que tiene, todo lo atribuye a la mala suerte. Un buen día conoce a Elena, en una de las sesiones de AA a la que asiste sin ganas, que la cuenta de su hijo y su abuelo millonario, de cómo piensa recuperarlo. Julia hace suyo el plan, secuestra al niño y huye hacia México. Lo más acertado de la película es la actuación de su protagonista, y el final, tan abierto que no sabemos si de verdad se ha encariñado con el niño o si está tan loca como para seguir con el secuestro. Eso sí, se termina haciendo algo pesada, cuando ya tenemos el perfil de la mujer perfectamente marcado no sé si son necesarias que sean tan largas las escenas en México: vemos cómo sigue al gordo por las calles, cómo sigue a la vieja, cómo se despierta en el hotel por la noche.


etcétera
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