Desde un pequeño lugar del mundo











{noviembre 5, 2010}   Año Uno. Harold Ramis

Harold Ramis es uno de los cuatro cazafantasmas, el de gafitas, que un buen día se puso a dirigir comedias, entre otras la divertida Analize this, con Bil Cristal y Robert de Niro, además de la segunda parte, claro. Así que si unimos ese antecedente con un par de actores que me gustan, Jack Black tiene secundarios gloriosos como en High Fidelity o Margot at the Wedding, y títulos muy destacables como Be kind rewind y de Michael Cera poco hay que decir, es uno de los actores jóvenes más de moda, con películas de corte independiente y con una caracterización especial, que espero que no se termine convirtiendo un personaje de sí mismo: saltó a la fama con Juno, pero después de eso Paper Heart, Nick and Norahs infinite playlist (qué buena b.s.), lo que menos me podía esperar era un truño de estas características, pero mala, mala. ¿Y qué esperabas, me puede preguntar alguien, con la pinta que tiene ya de lejos? Pues un poco de humor irreverente, incluso inteligente, pero desde luego no chistes de culos y tetas en la línea más casposa de Esteso y Pajares. A pesar de que el productor, Judd Apatow, otro que está en la brecha, no es de mi devoción, Knocked up tiene una visión demasiado machista para mi gusto, les di la opción de duda razonable. Pero no.

Tan sólo espero que se me olvide pronto.



{septiembre 13, 2010}   Killers

Intenta ser comedia entretenida, pero se queda en una exibición del cuerpazo de Ashton, un guión triste que podría haber sido interesante y lleno de persecuciones se termina convirtiendo en una comedia familiar de rencillas entre yerno y suegro. Las actuaciones son pésimas, en especial la del chavalote, que menos mal que tiene un cuerpazo, porque si llega a ser feo…



Guión sin sorpresas a pesar de la intención, y por si acaso había alguna duda, el propio cartel de la película nos da la clave, absolutamente innecesario, por otro lado. No queda clara la trama por la que comienza todo, ese oscuro pasado de trepa por un puesto en el que una mujer sexy parece ser la clave, que no sería mal comienzo si de verdad fuera una historia negra de ambición y asesinato, tración y locura. Desde el primer moemento, nos da excesivos detalles para saberlo, el personaje de Solá es ese lado ocuro que anda dormido en la mediocre y gris vida de Sbaraglia, esa réplica que hará que cambie su personalidad, suponemos que en algún momento fue, y le convierta en el tiburón de los negocios que realmente quiere ser y parece que no se atreve. El personaje de la amorosa mujer, psicóloga argentina, y con un desdoblemiento de la personalidad en casa, paradoja floja, termina siendo realmente fácil dejarla fuera de sitio con un argumento manido sobre la controladora esposa cuando debe estar claro que el muchacho desbaría y que debería haber sacado su profesionalidad en ese momento, una mujer inteligente al lado de un ejecutivo agresivo.

En fin, otra peli para olvidar



{abril 13, 2010}   La isla interior.

Cuando una película está financiada por una Comunidad Autónoma sabes que es porque se ha rodado allí, y les sirve de patrocinio turístico. Cuando además participan otras como Madrid y Murcia, a pesar de que la última ni sale ni se la nombra, a mí, personalmente, se me encienden las alarmas de ver qué nos están vendiendo. Es raro porque participa Alberto San Juan que parece un tipo comprometido con causas justas. Así que asisto al preestreno con ganas de ver qué nos ofrece esta pareja de directores que se hicieron famosos por comedias como Perdona bonita, pero Lucas me quería a mí.

La película nos cuenta la historia de tres hermanos reunidos ante la inminente muerte de su padre, diagnosticado como esquizofrénico. Ellos viven con el temor de haber heredado su  locura, con una incapacidad extrema de tener relaciones interpersonales y una desvinculación de normas sociales extrema. Se les cuela el humor en los personajes secundarios, así que, en esa sonrisa desgarrada que se forma en la extraña unión de situaciones dolorosas y cómicas a al vez percibo un esperpento. Pero cuando intento rascar de qué nos reímos sin fuerza, no hay fondo: los personajes están construidos sobre clichés; en nigún caso es un drama sobre la locura porque no desgrana qué significa vivir con una enfermedad mental; los personajes son freaks, más que otra cosa; la imagen que presenta el loco está basada en esteriotipos, más como raritos que no saben comportarse, que como enfermos; la imagen de la mujer que se nos presenta… de eso ni hablamos; y el hecho de que el padre esquizofrénico haya abusado de una de las hijas, parece de comedia bufa, como si los pederastas fueran todos esquizofrénicos y no delincuentes  (por cierto, hoy sale en prensa que la iglesia une los abusos a la homosexualidad, da un poco de miedo el tema). Con este análisis entiendo por qué no han tenido reparos en financiar la peli.

Definitivamente, y a pesar de que Alberto y Candela son de los mejores actores de este país, esta será una película para olvidar.



{octubre 13, 2009}   The edge of love
Una película cuya promoción se centra en ser la biografía de un poeta tiene que llamarme la atención. Lástima que se quede en nada. No sólo es una película que me ha dejado fría e indiferente, tampoco me parece que sea la biografía de ningún poeta. Para disimular le han hecho leer algunos, creo que tres o cuatro, que en v.o. quedan la mar de cucos. Pero la película se cae, es lenta, el montaje en el juicio es parco, bruto, cortante, parece que no saben cómo terminar la historia.
Se centra en el reencuentro de Thomas con un amor de adolescencia en el transcurso de la guerra, hasta que el marido de la chica vuelve y una confrontación proovca que sus vidas se separen de nuevo. Igual hubiese podido no ser la vida de un poeta, la verdad. Por un lado hay una pareja que no sabe ser fiel así misma, Dylan es compulsivamente infiel, además de borracho, su esposa no le deja atrás. Con ese panorama no es extrañar que intente encamarse con su antiguo amor, que los celos sean uno de los temas principales y que no paren de discutir de quién es el hijo de cada cual.


{julio 2, 2009}   Stoned
Enésimo biopic con la excusa de un crack de la música. Lástima que resulte tan soso. La historia de Brian Jones se centra en las circunstancias de su muerte, sin contarnos la historia de los Stones, ni sus relaciones personales más allá de que su adicción a las drogas le dejó sin componer, sin la chicha y que fue expulsado del grupo poco antes de su muerte. Un videoclip de relleno y un par de frases a destacar y el resto resulta anodino.
La típica pregunta que se le hace a un adicto; lo mejor, su sonrisa

Y por su puesto una banda sonora en la que no hay que esmerarse mucho para que suene bien, tan sólo escoger unas cuantas grandes canciones de la época, con el clásico por excelencia:



Este director argentino tiene una trayectoria más que interesante. Su Hombre mirando al sureste, con un título con claras reminiscencias poéticas (un minuto de silencio por nuestro querido Benedetti), nos introduce una reflexión sobre la locura; El lado oscuro del corazón opta por mezclar poesía y cine, , Benedetti hace un cameo en esta ocasión, y, siendo argentino no podía ser de otra manera, metiendo sus guiños al psicoanálisis, en una reflexión sobre el amor. Y parece que la poesía lleva a la meditación, a leer a Bucay, y estao al tantra, sobre todo acercándose a cierta edad, así que el director rueda una peli sobre las glorias del sexo tántrico. Prefiero la lógica de Ionesco: la filología lleva a la matemática y ésta al crimen. Sin duda es más estimulante que tener que contar hasta 81 las veces que puedo ser penetrada sin que el menda eyacule, no deja de ser interesante, sobre todo si tienes que pintar el techo. Me resulta curioso que el protagonista, masculino, se declare el mejor amante de Buenos Aires y pueda viajar a distintas ciudades en el momento del orgasmo, lo que no deja de estar realmente bien para él, sin que veamos que a la chica le pase absolutamente nada. Así que como enseñanza sexual no deja de ser curiosa.
Sobre la peli, Subiela sigue con los mismo juegos de palabras que hizo de El lado oscuro una película tierna y atrevida, llena de poesía. Volverlo a ver no sé si tiene especial sentido, porque parece que no avanza. La música de Aznar, probablemente, sea lo único rescatable porque me parece de los mejores músicos que ha dado ese país.
Sobre el argumento voy a hacer una declaración de valores: soy culturalmente mediteránea y muy orgullosa de serlo, es parte de mi identidad. Así que cuando oigo a la gente de mi entorno hacer mezclas de culturilla zen como fórmulas para aderezar su aburrida existencia no deja de sorprenderme. Cierto que todas esas religiones personales que aparecen no son más que la parte más cutre y negativa del mundo en que nos ha tocado vivir, precisamente por eso son tan criticables. He oído decir que el deso evita la felicidad (muy zen y muy de psicología de nuestros días, ¿verdad?), sin embargo la utopía ha sido uno de los motores de nuestra cultura, y utopía significa desear algo que no tienes por qué conseguir: muchos negros han muerto por el reconocimiento de sus derechos, y homosexuales, y mujeres, y obreros, y creo necesario que haya gente que desee cosas imposibles. Me han dicho que elegimos dónde nacemos,, nuestro chacra o no sé que leches, por lo que somos responsables de la vida que nos toca vivir, lo que, además de parecerme una chorrada, no deja de ser una adaptación de una idea muy católica, que debemos ser estoicos ante la vida pues “no tenemos por qué entender las pruebas que dios nos manda para ganarnos una mejor existencia después de muerto”. Así que todo ese estoicismo que nos hace contener las pasiones, no desear, y aguantar con buen gesto las adversidades de la vida me la paso por el forro. Porque soy mediterránea, pasional, deseo cosas imposibles, (por dios que mi abuela participó en una guerra), y en el sexo sudo, araño, muerdo y no me pongo a contar las veces que es capaz de penetrarme mi amante sin eyacular, eso sí, agradezco que el tipo no sufra de eyaculación precoz. Menos yoga y más follar, por favor.


{mayo 17, 2009}   Push. Paul McGuigan
Paul McGuigan fue el director de una de esas películas que te dejan buen gusto en la boca porque, por lo menos, el guión tiene coherencia y elaboración: El caso Slevin. Desde luego los superheroes, o lo que es mejor, las personas normales con habilidades especiales, me encanta el eufemismo aunque sea un poco largo. Lo malo de que algunas cosas interesantes se pongan de moda es que te toca tragarte este tipo de bodrios que se te terminan por hacer largos e insufribles.
El comienzo está demasiado próximo a la serie de Héores, pero además la escena en cuestión resulta forzada; los malos malísimos son tan tontos que se matan a sí mismos; el final absolutamente previsible.


{abril 8, 2009}   Deception


Decepcionante película. Esperaba que fuera un thriller, más o menos bien armado, pero es otra de las innumerables películas en las que tiene que haber un final sorpresa con una sorpresa última incluida, ladrones que roban a ladrones, personajes grises que no son tan bobos, chicas que no son víctimas, pero que al final tienen un corazón noble. Lo mejor, que el final de la película transcurra en Madrid. Lo demás es prescindible.



{marzo 31, 2009}   Tuesday. Sacha Bennet
Los ingleses también saben hacer películas para el sábado por la tarde. Tristemente ésta no da para más, un montaje previsible hace que el final no sea tan sorpresa como el director quisiera. Que tenga poco presupuesto no excusa un montaje tan malo que tenga que poner cartelitos para poder diferenciar las diferentes escenas que transcurren entre las chicas, porque, intuimos, se hayan rodado hasta en la misma tarde. Típica peli de ladrones en las que unos se roban a otros y al final nadie sabe quién ha robado a quien. O esa es la idea.


etcétera
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