Qué interesante esta peli que dirigió Tin Robbins en 1999. Aparentemente se podría resumir diciendo que trata sobre el montaje de una obra en una ciudad con huelgas en la industria siderometalúrgica de fondo. Pero hay mucho más. Por un lado rescato una escena que me parece fundamental para una de las lecturas, quizá la principal, que se puede hacer de la peli: en un caro restaurante el director, el productor y el escritor de la obra cenan y discuten sobre el verdadero significado de la obra, y más interesante me arece la reflexión que hace el escritor: ¿donde se pone el límite a la prostitición? A todo el mundo de gusta el dinero, pero…
Rescato otra escena en que los empresarios de la ciudad, quienes dirijen el mundo, en un restaurante, deciden cómo va a ser el arte del siglo XX: no quieren figuraciones, no quieren alusiones a Lenin en sus pinturas… y entonces vino Pollock (Reflexiones de Repronto) y el arte se convirtió en algo más con lo que poder especular.
Una tercera escena en la que un personaje le dice a otro: “dales un dolar para quitarles dos”.
Rescato la escena en la que la directora del proyecto habla con sus colaboradores sobre la continuidad del arte- Y entonces el final es doblemente significativo: no sólo sobre la prostitución de la izquierda, el sindicato o el arte que se termina doblegando, sino el desarrollo paralelo de lo que ocurre de verdad en el mundo (el poder decide nuestro futuro) frente a la ficción de lo que nos gustaría que pasara, lo que acontece en escena (el sindicato nos protege y realmente lucha y el obrero gana).
Me quedo con el final en el que una marioneta que muere después de cantar la Internacional en el Brodway del 1999, donde todos son anuncios de empresa y donde parece que, al final, no hubo límites, donde todo el mundo se prostituyó, donde gano Rockefeller y la gente se quedó con un dolar para que le roben dos por otro lado.
Lanzo una pregunta: ¿quién es el personaje de Bill Murray en todo esto? ¿Renunció a sus ideales para conseguir trabajo?, ¿por miedo?, ¿se prostituyó o siplemente dejó de creer?


